1968: Alfredo Zitarrosa en Tacuarembó

La primera vez que vi a Alfredo fue sobre un escenario. En el Cine Rex en Tacuarembó. Una sala abarrotada por los más disimiles espectadores que alguien pueda imaginarse. Creo que fue por 1968. Si, fue en el 68 porque yo cursaba 4º año de secundaria. La tribu que poblaba el Rex, platea y tertulia, se componía de toda la variada gama socio-económico-cultural de que disponía en aquel entonces San Fructuoso del Tacuarembó.

La progresía de clase media, el estanciero, el otro estanciero y su señora, algunos estudiantes (hijos de la progresía), profesionales con futuro, profesionales de abolengo, y la gente, la gente en si misma, la gente los barrios (barrio en aquel entonces, quería decir “el que vive en calle de tierra”), y la gente de campaña desde donde hubiera un ómnibus o algo parecido, es decir gente de las poblaciones aledañas: Ruta 5 al Sur o al Norte, ruta 26 al Este o al Oeste.

Y sobre aquel escenario Alfredo con su traje oscuro y su corbata y su gestualidad entre crooner y cantaor andaluz. Y fue magia y fue estruendo, y el paisano genuino se mezcló con su patrón, o el vecino de su patrón, y con la progresía, y con los estudiantes, que sin olvidar al Sargento Pimienta aplaudimos de pie al oficiante A. Z.

Aquel extraño Alfa Omega que nos reunía a todos. 1968. ¡Ah el 68! Recién empezaba Jorge Pacheco Areco su mandato, al decir de un ilustre y desconocido poeta: “Ungido por un síncope cardiaco”. Ya habría tiempo y mucho más tiempo para el horror, la incertidumbre, los dolores y el toro del miedo.

Eduardo Darnauchans (Publicado en Posdata el 18.10.1996)

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*