UNA JOVEN TACUAREMBOENSE, DESDE LA PATAGONIA

Escribo desde la Provincia del Chubut, muy cerca de un pueblito muy conocido como Alto Río Senguer, humilde, sencillo, típico pueblo de cordillera. Estoy en la tierra de los Indios Tehuelches, mapuches y otras razas que habitaron acá.

Este pueblo es más conocido aun, gracias a dos caballos criollos que hicieron historia en la Argentina, llamados Gato y Mancha. Cuando el medico Emilio Solanet de los Pagos de Ayacucho, se recibió de veterinario en 1908, realizó una excursión al Chubut, en donde creía, que encontraría equinos salvajes, sin mestizaje alguno, descendientes directos de las razas que habían introducido los españoles.

El joven veterinario quería adquirir una tropilla de estas características, con la intención de fundar una cabaña de lo que se llamaría luego «el caballo criollo argentino», por eso lo encontramos por esta zona alrededor del año 1911, recorriendo estancias y tolderías en busca de equinos patagónicos. Así fue como llegó a comprar un lote de yeguas y padrillos, al cacique llamado Juan Shacqmatr, establecido en Alto Río Senguer, de este lote que compró, salen Gato y Mancha, que en 1928 llegaron a Nueva York, montados por el maestro suizo Aimeè Tschiffely.

Estos dos caballos, como don Emilio Solante, como el famoso cacique y el gran alto Río Senguer se hicieron conocer en el mundo.

Hoy en día existe un monumento a los dos pingos y al cacique, en homenaje a ellos.

Estamos en el mes de mayo y acá ya se está sintiendo el viento fuerte que nos golpea, el frío cruel que nos acompaña en el día, la escarcha a la mañana cuando me levanto o les voy a dar agua y alimento a los carneros, así comienza el invierno en la Patagonia.

Después de recorrer estancias y cabañas, como por ejemplo «Leleque» conocida en toda América por su extensión en tierra, sus dueños y lo mucho que hacen por el campo y la producción ganadera y agrícola, la conocí un mediodía caluroso, en un almuerzo que fui invitada exclusivamente por el administrador Ronnie Mac Donald y el vice presidente de la empresa Benetton, Diego Perazzo, luego estuve en la estancia «Río Pico» de una familia muy conocida por su gran trabajo en equipo, por su lucha constante por hacer las cosas bien, por el trabajo del día a día, así conocí a la familia “Julián Gonzalo e Hijos”, gente de trabajo, criadores de la raza merino y Hereford. Después conocí,»Los Manantiales» de Carlos Bottino,»Río Frío»,»Sunica» y «Shaman» del señor Eduardo Bunge, como tantas otras, en donde me recibieron, me atendieron y así comienza mi aventura.

Con todos ellos hice una calida y agradable amistad tanto con los grandes como con los chicos, aprendiendo de cada uno, escuchando tanto de cabañeros como de administradores y dueños de casa, de a poco uno se va haciendo y que mejor lugar para aprender de oveja y sobre todo del merino, que la Provincia del Chubut.

Me fui a la exposición de Esquel, en donde entré a pista con carneros de la cabaña Shaman, después sigue la Expo de Comodoro una de las mas importantes en donde también pude entrar con carneros a la pista, pero hoy les estoy escribiendo desde otro lugar.

Me encuentro en Estancia Arroyo Verde de “Paihuen S.A.”, estoy a cargo de la cabaña de ovinos, cuido y preparo animales para las Exposiciones más importantes del país en lo que es el sector ovino merino. Esta estancia, tiene 17.000 mil lanares y 400 vacunos de la raza hereford, son 45.000 mil hectáreas, estos campos son  de precordilleras, están entre 800 y 1.000 metros sobre el nivel del mar, acá llueve alrededor de unos 250 milímetros anuales y la nieve depende de como venga el invierno, los campos en general, son pampas altas con poco reparo, con arroyos y aguadas naturales.

Su casco moderno, pero rústico, sabe abrigar y tener buena comodidad, con un estilo propio de Patagonia, campestre y pintorescos árboles que la rodean.

Acá es donde vivo, trabajo, aprendo y comparto con gente humilde, sencilla, que sabe el valor de estas tierras y de estos animales.

Todas las mañanas al levantarme agradezco a Dios y a mi familia por esta oportunidad, por estar en este lugar tan hermoso.

Advierto al viajero que quiere ver estancias en la Patagonia que debe despojarse de preconceptos, de prejuicios, de comparaciones con las estancias del norte, esta es otra geografía, que ha generado otras estancias. El viajero tiene que olvidar por un rato la belleza  paisajística de los lagos sud cordillerano y observar la meseta desolada, la sequedad de esta tierra, en el color del pasto, en la nada a la vista, en el ningún movimiento, salvo las plantas al ras del suelo sacudidas por el viento. La patagonia solo es cielo y tierra, hoy ando por estos caminos  y para mi es una experiencia, un aprendizaje  y una aventura inolvidable.

Hoy aprendo, conozco, trabajo y ando por estos campos, llenos de historia, leyendas y mitos.

«La patagonia para mi representa mi ideal, un lugar encantado en los confines del mundo»

MARGARITA DA SILVEIRA (20 años)

dsilveiram@gmail.com

Patagonia, 20 de mayo 2012 – Alto Río Senguer (Provincia del Chubut – Argentina)

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