Domingo, 20 de Agosto del 2017
EnglishGermanPortugueseSpanish
Cuando la verdad de la guerra se filtra en nuestro mundo de ilusiones / Por Jorge Majfud (*)
Domingo, 05 de Marzo de 2017

Foto Majfud Umberto Eco, en alguna página de La definizione dell’arte (1968), decía que un objeto cualquiera que encontramos en la calle se resignifica al ser puesto en un museo. Su valor, artístico y semiótico, radica en la descontextualización. Algo similar habían entendido los formalistas rusos cuando a principios del siglo pasado analizaron la importancia de la (¿cómo decirlo?) agramaticalidad de un verso para arrastrar la atención del lector en la palabra imprevista, inusual. De esa forma, un engranaje, un sustantivo, cobraban un nuevo significado, más potente, más autónomo (los modernistas hispanoamericanos ya habían experimentado con esto en el siglo XIX). Esta dinámica semiótica se confirma en los fenómenos de la globalización digital, donde interviene la fría indiferencia del fenómeno y la insoportable tragedia del dolor moral.

El reciente video donde se muestra la reacción sin llanto ni lágrimas de un niño víctima de los bombardeos aéreos en Alepo, Siria, se convirtió en eso que tan dudosamente se llama viral. Cada tanto el mundo se conmueve con estos rostros de víctimas inocentes. Un caso similar fue el de Aylan Kurdi, otro niño sirio ahogado en el intento de sus padres de llegar a las costas de Europa. Ambas tragedias tienen, obviamente, muchos elementos en común. Pero ambas reacciones mediáticas también. Tanto en el caso del niño muerto en la playa griega de Kos como en el de Alepo, el elemento común que los convierte en “virales” es la descontextualización, no en el descubrimiento de ninguna verdad sobre las guerras en curso y los abusos ya tradicionales de la fuerza.

Desde la invasión de Irak y desde mucho antes (Vietnam, Líbano, Guatemala, Palestina, Sahara Occidental, Sierra Leona, Nigeria… por nombrar sólo unos pocos, los más olvidados de los últimos años) hemos visto niños cubiertos de polvo, despedazados y masacrados en números escandalosos. Ninguna de esas imágenes produjo las reacciones en masa que hemos visto en los últimos casos mencionados.

¿Por qué? Bueno, creo que no hace falta ser un genio para darse cuenta que la explicación, más allá de moral, es psicológica. En ambos casos, los niños extrapolaban sus dramas (lejanos para Occidente y para el Oriente y el Medio Oriente rico) a un contexto familiar, propio de países desarrollados o, al menos, no en guerra. La playa de Kos era una playa europea, alejada del conflicto; el guardia turco que lo recogió con sus guantes de látex, podía ser alguien que conocemos de nuestras playas occidentales.

Aún más evidente es el reciente caso de Omran, en Alepo. El primer elemento remarcable es la ausencia de llanto de Omran, la constatación de estar herido al tocar su cara y ver su mano ensangrentada. El gesto dolorosamente humilde de ese pequeño inocente que, casi como si no debiera, se limpia la sangre de su mano en el impecable sillón naranja y mira tímidamente a su alrededor. Su gesto significa, aunque sea por aturdimiento o confusión, todo lo que no esperaríamos de un niño de cinco años: la ausencia de llanto en medio de una tragedia que nuestros hijos nunca han vivido. Nuestros hijos saben llorar, y en un mundo consumista prácticamente lloran por todo. Omran ni siquiera puede darse el lujo de llorar.

Pero vayamos a un elemento menos evidente, aunque es lo primero que vemos: la composición de la imagen. El niño desdibujado por las heridas de los escombros y el polvo del ataque aéreo (cuyo objetivo era protegerlo; no vamos a poner en tela de juicio el buen corazón de las potencias mundiales) es sentado en un impecable sillón naranja, al lado de otros equipos impecablemente naranjas de los socorristas. De por sí se establece un brutal contraste visual. Pero aún más marcado es el contraste simbólico: la fragilidad, la inocencia, extrapolada a nuestro mundo, el mundo moderno, impecable, funcional –civilizado.

Por transferencia simbólica, el niño pasa a ser uno de nuestros vecinos o uno de nuestros propios familiares viviendo una tragedia que no podemos contemplar sin conmovernos, sin movernos a contribuir en algo para aliviar esa tragedia, casi como alguien que le ofrece una aspirina a un enfermo de cáncer. Con todo, quizás, éste es el lado más positivo de toda la sensibilidad de aquellos que no viven en guerra. Y, sin embargo, casi por norma, luego de la catarsis que nos demuestra todo lo bueno que somos, la mayoría siempre está dispuesta a olvidar o a hundirse en la inacción.

Me dirán que el juicio de “la mayoría siempre está dispuesta a olvidar” es injusto o arbitrario. Cierto, es muy difícil cuantificar este grupo; ni siquiera podría cometer la soberbia de excluirme. Sin embargo, a juzgar por la interminable tradición de guerras y contraguerras, de invasiones e intervenciones que normalmente preceden a las guerras civiles y a los grupos terroristas que en consecuencia florecen y se multiplican y luego justifican nuevas intervenciones y más bombas, parecería que, efectivamente, el poder siempre cuenta con una mayoría de indiferentes que cada tanto se conmueve hasta las lágrimas cuando descubre las consecuencias de sus malas elecciones de las que nunca llegan a aceptar ninguna responsabilidad.

(*) Escritor tacuaremboense, profesor en Jacksonville University, College of Arts and Sciences, Division of Humanities.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Cultura

MUART: “Arte otro en Uruguay”

05/08/2017
“Maestra, ama de casa, modista, trabajador rural, enfermero, obrero de la construcción, pescador, carpintero, cantante de ópera… son algunas de las...

MINISTRA COSSE PARTICIPA EN EL 75º ANIVERSARIO DEL INSTITUTO DE MATEMÁTICA Y ESTADÍSTICA

19/07/2017
La ministra de Industria, Carolina Cosse, participó de la conmemoración del 75.º aniversario del Instituto de Matemática y Estadística Prof. Ing. Rafael...

Agropecuarias

INIA TACUAREMBO: Intoxicación por gusano negro en bovinos

05/08/2017
Ante la ocurrencia de un foco reciente de intoxicación por gusano negro (Perreya flavipes) en bovinos, diagnosticado por la Plataforma de Salud Animal de...

INC e INEFOP invertirán .000.000 en capacitación a colonos

26/07/2017
Los institutos nacionales de Colonización (INC) y de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) invertirán 11 millones de pesos para capacitar y brindar...

Encuesta

¿Piensa que es importante La Fiesta de la Patria Gaucha en nuestro departamento?

Cotizacion

  Compra Venta
   Dolar
   Peso Argentino
   Real
   Euro

Usuarios en linea


Tenemos 131 invitados conectado(s)

Uruguay

DESDE 2005 SE DUPLICÓ EL GASTO PÚBLICO SOCIAL

26/07/2017
En la última década en Uruguay se duplicó el gasto público social y se reorientó hacia la primera infancia, destinando un tercio del total para esa etapa de vida, que es cuando “se consolidan las oportunidades de futuro de las personas”, señaló la...

INE advierte usurpación de identidad en redes sociales y denunciará cuentas

26/07/2017
Mediante un comunicado, ante la circulación de encuestas difundidas en las últimas horas en las redes sociales en nombre del Instituto Nacional de Estadística (INE), esta dependencia aclara que no posee cuentas oficiales en las redes sociales (Twitter,...

Uruguay Crece Contigo invierte anualmente 0.000 en la primera infancia

26/07/2017
La inversión del programa Uruguay Crece Contigo del Ministerio de Desarrollo Social es de 300 millones de pesos anuales, de los cuales el 92 % va directamente a la población con todos los insumos de sets universales y focalizados de apoyo a la crianza...

Aranceles de tarjetas de débito para pequeños comercios bajarán a 1,5% a fin de año

26/07/2017
Los aranceles de las tarjetas de débito tendrán un máximo de 1,5 % a fin de año, tanto para grandes superficies como para pequeños comercios, informó nuevamente el coordinador de Inclusión Financiera, Martín Vallcorba. Hoy están en 2 %, pero antes de la...