LA INNOVACIÓN EN LATINOAMÉRICA / Por Andrés Oppenheimer

Ahora que la economía de América Latina se ha estancado y muchos pronostican un crecimiento nulo o negativo para este año, hay crecientes temores de que los gobiernos de la región recortarán sus ya reducidos presupuestos para la innovación. ¡Eso es lo peor que podrían hacer! América Latina ya es una de las regiones del mundo que menos invierte en innovación. Mientras que Israel gasta 4.2 de su PIB en investigación y desarrollo, Corea del Sur, 4.1 por ciento; Japón y Finlandia, 3.5 por ciento, y Alemania, el 3 por ciento, la mayoría de los países latinoamericanos invierten un promedio de 0.5 por ciento, según datos de la UNESCO.

Dentro de la región, Brasil invierte el 1.2 por ciento de su PIB en investigación y desarrollo; Argentina, 0.6 por ciento; México, 0.5 por ciento; Chile, 0.4 por ciento; Colombia, 0.2 por ciento, y Perú y Bolivia, 0.16 por ciento, según la UNESCO. No es sorprendente, entonces, que los países latinoamericanos salieron bastante mal parados en un nuevo ranking de innovación dado a conocer la semana pasada.

El Índice de Innovación Global 2015, un estudio conjunto de la Universidad de Cornell, la escuela de negocios INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, muestra que ningún país latinoamericano aparece entre los líderes mundiales en innovación. México y Brasil, que se encuentran entre las 15 economías más grandes del mundo, ni siquiera figuran entre los primeros 50 del ranking. El ranking de 141 países, encabezado por Suiza, Gran Bretaña y Suecia, sitúa a Chile en el puesto 42, Costa Rica 51, México 57, Colombia 67, Brasil 70, Perú 71, Argentina 72, Guatemala 101, Bolivia 104, Ecuador 119, Nicaragua 130 y Venezuela 132. Brasil, Chile, Argentina, Venezuela y Ecuador han caído varios lugares respecto de los que tenían en el mismo listado hace tres años. El gran temor es que, con la caída en el crecimiento económico de la región, muchos gobiernos se sientan forzados a escoger entre reducir subsidios sociales y recortar sus presupuestos de innovación, y se decidan por esto último.

Soumitra Dutta, decano de la Escuela de Administración de la Universidad de Cornell y coautor del Índice de Innovación Global 2015, dice que no invertir en innovación tendría consecuencias dramáticas. “Los países no deberían detener o reducir su inversión en innovación en tiempos de crisis. La innovación es lo único que construye el futuro de los países. Para sostener el futuro hay que seguir alimentando el motor de la innovación”, me dijo Dutta en una entrevista.

Hay evidencias para apoyar esto, agregó. Una nueva investigación incluida en el Índice de Innovación Global 2015 muestra que algunos de los países más exitosos son los que aumentaron su gasto en investigación y desarrollo a pesar de crisis económicas. China, por ejemplo, aumentó más del doble su inversión en investigación después de la crisis económica mundial de 2008. Entre 2008 y 2014, su inversión en investigaciones creció cerca de un 118 por ciento, mientras que Polonia la elevó en un 66 por ciento, y Corea del Sur en un 56 por ciento durante el mismo período, dice el estudio.

¿Pero pueden los gobiernos aumentar el gasto en innovación cuando tienen poco dinero para mantener sus programas sociales?, le pregunté a Dutta. Eso es un falso dilema, respondió. “Los recursos pueden provenir del sector privado. El reto es darle incentivos a ese sector para que invierta en la innovación”.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Incluso en la China comunista, hay una proporción mucho mayor de inversión del sector privado en innovación que en América Latina, donde los gobiernos no les ofrecen a las empresas privadas muchos incentivos fiscales, ni un clima de negocios favorable para que las empresas inviertan en investigación y desarrollo. Reducir los ya demasiado pequeños presupuestos de innovación para mantener subsidios sociales no solo es un falso dilema, sino que es muy peligroso. Si los países de América Latina quieren prosperar y reducir la pobreza, no solo deben evitar reducir sus fondos de innovación. Deberían seguir los pasos de China, Polonia y Corea del Sur, y aumentarlos, aún en tiempos de crisis.

De elnuevoherald.com (23.9.2015)

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