POBLADO “LAS PAJAS”: Una mirada a nuestro Uruguay rural

Texto de Bettina Silva Carneiro (*)

“Era un pueblo, era un lugar / de autobuses fallecidos / donde había la pureza / implacable del olvido” – (De “Nieblas & Neblinas”)

Rumbo a Melo por Ruta 26, dirección Este, a orillas del Río Negro y en lo recóndito de lo que sería Caraguatá al Norte, departamento de Tacuarembó encontramos un pequeño y pintoresco poblado denominado desde hace 100 años “Las Pajas”. Para llegar a él…y al puñadito de casas que lo conforman debemos transitar primero por Las Toscas, Las Arenas, Las Chircas y Paso Minuano hasta adentrar en un camino vecinal de aproximadamente 30 kilómetros desde ruta y desde su mitad camino de huella que conduce allá en el fondo a destino.

Historia basada en hechos reales si las hay, recuerde lector que cualquier semejanza con la realidad es posiblemente cierta, porque Las Pajas, es uno de los tantos rinconcitos perdidos de nuestro Uruguay profundo y tiene una historia real que merece una mirada de similar significancia.

El Poblado y su Gente. “Las Pajas” está ubicado a 160 kilómetros de la ciudad de Tacuarembó y a 70 de la ciudad de Melo, capital del departamento de Cerro Largo. Cuenta con un total de 26 viviendas (a las que se le suma algunas estancias) de acuerdo a un relevamiento zonal realizado en el pasado año 2007, habitadas por no más de 89 personas entre adultos y niños, de las que 40 son hombres (2 menores de 1 año de edad) y un escaso predominio femenino con 46 mujeres (1 menor de 1 año de edad).

Entre su población y la de Paso Minuano, pueblo más próximo, además de las estancias ubicadas en la zona no suman más de ciento cincuenta habitantes, de los cuales la mayoría masculina se ocupa como peones rurales y la femenina como ama de casa. El promedio etario oscila entre los 35 – 40 años, población relativamente joven teniendo en cuenta el medio rural y la principal característica de la demografía uruguaya que es su envejecimiento. En “Las Pajas” hay solo 3 ancianos, de los cuales uno ostenta ser de los primeros pobladores del lugar.

A pesar de ello, en los últimos años el poblado ha tenido una movilidad significativa y una fuerte emigración hacia la ciudad o el pueblo “Las Toscas”, donde encuentran mayores posibilidades laborales y de estudio, pudiéndose apreciar una cantidad importante de taperas y viviendas desoladas; “es que acá el gran problema es que no hay recursos, nosotros ya nos estamos por ir con los hijos que quedan, porque los otros ya están en Las Toscas y en Tacuarembó” nos dice Zelmar Rodríguez (64) de ocupación peón rural pero de vocación guasquero y trabajador del cuero, escoltado por su esposa.

La mayor parte de la comunidad vive en matrimonio o a lo sumo en concubinato, en algunos casos y dirime tanto su tiempo como su vida entre las obligaciones familiares y las laborales.

Contexto Socio-Cultural y Económico. La ocupación predominante es la de peón rural, que trabaja por un jornal diario de aproximadamente 160 pesos uruguayos, pero cuyo salario mensual varía de acuerdo a cuantos días del mes trabaja. También están los que se dedican a las changas y van y vienen de los pueblos cercanos. Muy pocos trabajan la tierra, aunque más sea para su propio consumo.

Es apreciable la cría de ganado vacuno, sobre todo de alguna que otra vaca lechera. La mayoría son propietarios de su vivienda; mamposterías que han ido heredando o se han hecho a través del trabajo. No se registran casos de beneficiarios del Plan de Emergencia a pesar de las circunstancias socio -económicas, de la exclusión  y de que organizaciones, como el Programa Uruguay Rural del Ministerio de Ganadería, vienen trabajando desde algunos años en forma relativamente continua en la zona para que ciertas condiciones sociales y productivas se concreten.

Referente a los hijos de trabajadores cuentan con asignaciones familiares, pero a  muchos se les dificulta venir hasta Tacuarembó a cobrarla porque la distancia es notoria, más teniendo en cuenta que no hay una frecuencia de ómnibus para viajar hasta la ciudad… tampoco ir a “Las Toscas” les resulta de gran facilidad. “Yo a la ciudad voy muy pocas veces al año, para realizar algún trámite o por algún tema de salud, pero sino ni lo pienso porque hay que ir hasta Las Toscas y ahí recién tomarte un ómnibus y con hijos chicos se dificulta más” sostiene Ana Laura Carrasco (25) madre de tres niños de 5 meses, 2 y 4 años de edad.

En cuanto al nivel educativo, la mayoría ha completado la educación primaria, pero por la necesidad familiar de brazos para trabajar o por la problemática de acceso no han continuado la educación formal.

Instituciones Sociales. La Escuela Rural Nº29 con sus 18 alumnos de educación inicial a sexto de primaria a cargo de una docente y un director y la policlínica de Salud Pública que funcionan en el mismo predio actúan como los dos únicos referentes comunitarios del lugar, ya que en “Las Pajas” no hay un salón comunal, ni organizaciones sociales, ni un espacio para realizar algún tipo de actividades recreativas, más que las propuestas por dichos centros de las cuales casi nadie manifiesta interés en participar.

De acuerdo a datos proporcionados por el enfermero de la Policlínica, en el aspecto sanitario se registra 9 casos de intervenciones quirúrgicas por quiste hidático, 7 pacientes hipertensos, 7 asmáticos, 2 diabéticos y uno psiquiátrico. Generalmente por lo menos una vez al mes concurre el médico, y si bien la atención es la adecuada, las condiciones de infraestructura no son de las mejores. “Mi camioneta que es bastante vieja funciona como  ambulancia y muchísimas veces he tenido que trasladar a enfermos de gravedad, a madres que están por tener a sus hijos, a personas con alguna herida de arma blanca u algún otro caso parecido hasta el centro de salud más cercano ya sea a Las Toscas o a Melo según lo necesite la situación, a pesar del frío, de cualquier hora en la noche, de la oscuridad y soledad del camino pero que por suerte uno lo tiene bien conocido” dice el enfermero Dionisio Olivera Herrera (35) mientras quincha su galpón, agregando “ahora nomás que estoy de licencia, quiero aprovechar para llevarla hasta Melo a ponerla en condiciones y revisar su estado por las dudas”.

Debilidades y Fortalezas. En “Las Pajas” no existen los servicios básicos de agua potable, saneamiento y energía eléctrica. Obtienen el agua de pozos semisurgentes o de cachimba y el que no lo tiene debe recurrir a algún vecino. La luz se las proporcionan las velas, algunas veces faroles o las menos las baterías. Las telecomunicaciones son bastante escasas; aproximadamente nada más que 6 familias cuentan con ruralcel aunque sí en cada casa hay al menos un celular, con cobertura variante.

Entre las expectativas más notorias está que se concreten los servicios “y que se arreglen los caminos, como hace años se viene hablando y prometiendo” expresa María Trate (35). A tal fin, luego de un período de gestiones OSE y Uruguay Rural consolidaron la instalación de dos molinos para el abastecimiento de agua potable y que en breve se pretende poner en funcionamiento.

Entre condiciones marcadas de pobreza, y de necesidades básicas insatisfechas relativas a servicios básicos como el agua potable, alimentación adecuada y trabajo formal o estable sumadas a una situación de aislamiento social y cultural la característica más noble de su gente es la condición de arraigo y el sentido de pertenencia. Un sentimiento compartido por los habitantes de la comunidad es que no quieren dejar “su lugar”; allí nacieron, es donde se criaron y dieron los primeros pasos y allí se quieren quedar a pesar de las circunstancias adversas; su realidad es esa y  tampoco conocen otra.

Dicho contexto puede ser un condicionante por demás propicio para promover e instalar emprendimientos productivos a modo de cooperativas o similar que le den posibilidades de mejorar la calidad de vida a sus pobladores sin tener la necesidad de salir de su medio ni de engrosar una masa de población sin herramientas ni oportunidades competitivas para progresar en los centros urbanos, fortaleciendo nuestra principal riqueza tan pretendidamente revalorizada en los últimos tiempos… la producción rural y la gente del campo.

 

(*) Publicado en TACUAREMBO 2000 / mayo / 2008.

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